I CHING
Hay un conocimiento primordial, que contiene la información de todo lo existente y que fluye de una forma continua alrededor de nuestro planeta. La puerta que nos comunica con ese fluir es el I Ching. Algunas personas le han dado a esa puerta la forma de un libro y la llave que nos permite abrirla suele ser un sistema de elección al azar.
El I Ching es el más antiguo de los cinco libros canónicos confucianos y es un libro profundamente respetado en oriente.
A lo largo del tiempo se han abierto distintas puertas, pero en la actualidad utilizamos, habitualmente, la compuesta por 64 modelos distintos de existencia. Estos 64 modelos están formados cada uno por seis líneas y se les llama hexagramas. Las líneas a su vez pueden ser Yin (abiertas) o Yang (enteras), dos principios opuestos y complementarios.
Cuando utilizamos un sistema de azar, para descubrir en qué modelo de existencia nos encontramos, recibimos también un consejo que nos indica cual es la mejor decisión para mejorar nuestro futuro.
Hay unas normas primordiales que originan el I Ching:
Primera, que todo lo existente se produce según la interacción de dos principios opuestos y complementarios. A esta norma le llamamos INTERDEPENDENCIA:
Todo está relacionado con todo y por lo tanto la naturaleza de la realidad depende de esta interrelación.
Segunda, todos los asuntos, todos los sucesos, se encuentran desprovistos de una existencia e identidad intrínsecas. A esta norma le llamamos VACÍO: Las cosas parecen existir debido a la agregación de múltiples causas y condiciones.
Tercera, que lo único inmutable es el cambio; todo cambia de una forma continua e imparable. A esta norma le llamamos IMPERMANENCIA: Nada perdura.
Cuarta, la comprensión de esta Impermanencia suele generar un dolor a los seres humanos. A esta norma le llamamos SUFRIMIENTO: El I Ching contiene decisiones que nos apartan del sufrimiento.
